Mission

El Centro - Capítulo 4 (Móvil)

PRESENTACIÓN

¿QUÉ NECESITAMOS SABER SOBRE ESTA LECTURA?

Lean Efesios 2:1–9


El panorama

San Pablo nos enseña lo que es la perspectiva de Dios con respecto a la humanidad. Sin Él, quedamos en la esclavitud al pecado y destinados a la muerte.


San Pablo escribe a los cristianos en la ciudad de Éfeso, en la Turquía actual, pidiéndoles que tomen un momento para examinar el progreso de su propia salvación desde la perspectiva de Dios (Ef. 2:1-9). Con esta óptica, Pablo resume la condición humana sin Dios y cómo la misericordia divina redime a la humanidad por medio de la gracia. Esta aproximación a San Pablo nos permite presentar el evangelio a nuestros grupos de estudio bíblico. Posteriormente, los misioneros apartamos un tiempo para hablar uno a uno con los integrantes del estudio: durante dos semanas, hablaremos con cada quien individualmente para presentarles el Evangelio. Pueden usar los folletos que comunican el mensaje como La mejor relación, u otros. El objetivo de los encuentros es tomar el tiempo para aclarar las dudas que tengan y ver desde cerca cómo cada uno responde al mensaje de Jesús.

San Pablo pasó un tiempo viviendo en la ciudad de Éfeso, donde servía a la comunidad cristiana allí y a otros en la región (Hechos 19: 1-10). Tras su partida de Éfeso, otros predicadores provocaron confusión entre los efesios con respecto a la salvación. En esta lectura, Pablo aclara las dudas y les recuerda a los efesios de cómo ellos recibieron la gracia salvífica de Dios.


¿Qué pasa con los efesios (y con nosotros)? (Efesios 2:1-3)

Si no nos damos cuenta de lo abismal del problema con el que se enfrenta la humanidad, no sabremos la alteza de la solución. Pablo dedica los primeros tres versículos de este pasaje a una descripción de la humanidad sin Dios.


Términos clave

“El proceder de este mundo” (Ef. 2:2): El “mundo” aquí se refiere a las maneras de pensar y actuar que ignoran todo lo espiritual; o sea, ¿cómo viviríamos sin Dios? Elementos que dominan nuestra cultura hoy en día el sexo, el dinero y el poder dentro de su uso correcto, son bienes. Sin embargo, el mundo los distorsiona y les pone un énfasis indebido, quitando estos bienes de su lugar correcto.

“El príncipe del imperio del aire” (Ef. 2:2): ¿Quién está detrás de todo esto? El tentador, quien estaba en el jardín con Adán y Eva sigue engañando a la humanidad.

“Las apetencias de la carne” (Ef. 2:3): Esta descripción de San Pablo tiene sentido si consideramos las consecuencias para todo ser humano del pecado de Adán y Eva, también conocido como el Pecado Original. Después de la caída, tenemos una inclinación hacia el pecado; nuestros deseos y apetitos nos dominan, ¡incluso cuando sabemos lo que es correcto! Estamos en necesidad de la gracia divina para vencer esta tendencia ahora natural en nosotros (Catecismo 403 y 405).

“Destinados por naturaleza, como los demás, a la ira…” (Ef. 2:3): La justica significa dar a alguien lo que merece; así que, si yo trabajo durante un horario fijo y por un salario establecido, habiendo entrado ya en un acuerdo con la gerencia de un negocio, me deberán una cantidad justa. De manera similar, la santidad de Dios merece nuestra santidad. Dios es perfecto y santo; por consiguiente, es justo que nada profano entre en Su presencia. A base sólo en la justica de Dios, todos recibiríamos Su ira, y merecidamente por nuestra naturaleza pecaminosa. De hecho, Romanos 6:23 dice que la muerte es el salario del pecado; de modo que, sin la gracia de Dios, la humanidad estaría sin esperanza y sin salida de nuestra condición caída.


¿Y la solución? (Efesios 2:4-7)

Pablo nos describe la misericordia de Dios, bajo la luz de la justicia. El versículo 4 empieza con un “pero”: por justicia se nos debe la ira, pero Dios es misericordioso.

Para describir la clemencia de Dios, Pablo dice que Él es “rico en misericordia”: no sólo nos exceptúa de Su ira, sino nos da la vida eterna. Tan sólo este hecho sería maravilloso, pero Dios nos ofrece mucho más. En un pasaje anterior en la misma carta, Pablo explica que Dios destina los efesios (y a nosotros) a ser Sus hijos (Ef. 1:5). Con sólo la justicia, nuestro destino podía haber sido vivir como esclavos de un dios que sólo decidió retirarnos de su ira. La verdad es otra: Dios nos acoge como familia.

En el segundo capítulo de Efesios, Pablo nos dice que Dios nos creó para sentarnos con Jesús “en los cielos” (Ef. 2:6), en donde reinaremos a Su lado. Imagínate que eres un vasallo, y un día el rey te elige para regir junto a Él. Dios quiere darnos este privilegio increíble por medio de Jesucristo, para que rijamos con el Rey del universo. Lo hace para salvarnos, y para salvarnos, nos hace como Él. Es importante tomar un tiempo para contemplar lo que Pablo llama “la sobreabundancia de su gracia” (Ef. 2:7) que a menudo pasamos por alto.

Muchas veces, nuestra cultura reduce el cristianismo a la ética: de hecho, muchos creen que ser cristiano sirve para hacernos unas buenas personas. Pero en lo fundamental, el cristianismo se enfrenta con la condición caída y rota de nuestro mundo y ofrece una solución que nos eleva por encima de este mundo y de todo lo que pudiéramos imaginar.


Entonces, ¿quién puede salvarse? (Ef. 2:8-9)

Con tantas riquezas, lo natural es pensar “¿Qué tenemos que hacer para merecer este regalo? Pareciera maravilloso, pero la respuesta es nada: nada de lo que podemos hacer en un principio nos hace merecer la gracia de Dios (Ef. 2:8). Dios nos la da libremente aún cuando estamos “muertos en nuestros delitos y pecados” (Ef. 2:1), y, claro, ¡no hay nada que pueda hacer un muerto para resucitarse!


Aplicación a Jesús

Jesucristo es el puente entre nuestro problema del pecado y la solución de la salvación. Él nos ayuda a alcanzar la vida eterna y a evitar la muerte; además, Él nos promete que reinaremos a su lado.


La gracia de Dios y la adopción

Imagínate que eres el padre de un niño de nueve años. Durante el verano, tu hijo pasa todos los días jugando con el hijo de los vecinos, que tiene la misma edad. El hijo de los vecinos cena con tu familia, a veces se queda por la noche: los muchachos son amigos inseparables.

Un día el hijo de los vecinos quiere hablar contigo: “¿Puedo hablar con Ud.? Sólo para decir que me la he pasado bien aquí con ustedes este verano, y para decirle gracias por su hospitalidad, por haberme invitado a comer tantas veces, por jugar con nosotros y, bueno, por todo”. “No hay de qué”, respondes, “Me alegro de que tú y mi hijo se la hayan pasado tan bien en estas fechas”. El joven te mira y dice “Sólo quisiera saber algo: ¿Ud. piensa que si yo ayudara con el quehacer de la casa, podría ser su hijo?” Te sientes de una forma halagado con la pregunta del niño, pero respondes, “Gracias por el ofrecimiento, pero el ayudar con el quehacer no te haría mi hijo”. Determinado, el niño dice, “Pero, ¿qué tal si cuidara el patio y el jardín también, si pintara la casa y lavara los trastes diario: luego me aceptaría como su hijo?

Como todos sabemos, no hay nada que el amigo de tu hijo podría hacer para ganar una entrada a la familia: es una invitación que se regala. La vía que le queda sería la adopción, la cual sería un favor que dependería de ti un favor que el hijo del vecino no esperaría y no podría ganar con sus esfuerzos.


El centro

El favor que Dios nos da Su gracia no es algo que alcanzamos por nuestros méritos, pero sí tenemos que aceptarla voluntariamente. Si alguien te ofreciera un cheque por un millón de dólares, tú serías responsable por cambiarlo en un banco. Mediante nuestra fe, creemos y aceptamos la gracia de Dios. El Catecismo explica la esencia personal de la fe: “’creer’ entraña, pues, una doble referencia: a la persona y a la verdad; a la verdad por confianza en la persona que la atestigua” (CCC 177). Confiamos en Jesús y en lo que Él nos ha dicho sobre Su identidad: Él es el Camino y la Verdad y la Vida. Él es el camino al cielo, Él tiene la verdad sobre quiénes somos y por qué estamos aquí y la misma verdad da sentido a la vida en la Tierra y nos encamina hacia la vida eterna en el cielo.

En este momento del estudio, presentamos a los universitarios (u otros integrantes del estudio) el diagrama a continuación que viene del folleto La mejor relación. Al presentárselo, les explicamos que el esquema les puede ayudar a visualizar su relación con Jesucristo. Si el folleto está en manos del misionario que dirige el estudio, recomendamos que lo circule entre los presentes.

Explicamos al grupo lo siguiente: los tres cuadros superiores representan las relaciones románticas. El primero corresponde a una persona soltera, un individuo sin ninguna relación seria. El segundo cuadro muestra a alguien en un noviazgo: el hombre y la mujer se comparten unos aspectos de su vida, pero la entrega es parcial sin ningún compromiso total. El tercer cuadro representa a un casado: hay una relación íntima y un compromiso mutuo.

Los cuadros que quedan representan tres tipos de relaciones con Jesús. El primero muestra una relación de una persona que se centra en sí mismo, alejándose de Cristo. El segundo cuadro representa una relación que también es egoísta, pero la persona incorpora a Jesús como alguien importante en su vida. El tercer cuadro presenta una relación Cristo-céntrica: la persona se enfoca en Él dentro de una relación íntima con un compromiso mutuo.

En este momento también a los integrantes les hacemos tres preguntas de reflexión. La idea no es que compartan sus respuestas con los demás, sino que cada quien las contemple.

1. ¿Cuál cuadro mejor representa tu relación con Cristo ahora?

2. ¿Cuál tipo de relación te gustaría tener con Cristo?

3. ¿Cómo crees que uno puede llegar allí? (Recordemos que esta relación no depende en nuestros méritos; más bien se trata de aceptar y confiar en la gracia de Dios.)

La sesión se concluye con una oración. Esperamos que estas preguntas ayuden a los integrantes de cada grupo a prepararse para hablar uno a uno con el misionero. Se puede leer unas recomendaciones para presentar estos conceptos clave que vienen del folleto La mejor relación (The Ultimate Relationship): abra el artículo en www.focusequip.org bajo “FOCUS equip” y luego “Leader Resources”.

De nuevo, la meta de cada misionero es que nos reunamos individualmente con cada integrante del estudio para repasar el folleto o comunicarle el Evangelio. Este método de reuniones particulares se usa igualmente con los que no expresan interés en Cristo, hasta los que están investigando activamente sobre Él; y nunca sabemos quién es quién hasta que no repasemos el folleto uno a uno. Algo sorprendente ocurre: con esta conversación, el misionero capacita a un discípulo potencial, quien ahora sabe compartir la reflexión sobre los seis cuadros con alguien más. 

La mejor relación es una traducción al español del original intitulado The Ultimate Relationship, un folleto que se produce por Catholic Christian Outreach Canada Inc. Su página de internet tiene descargas de materiales católicos en varios idiomas para evangelizar en el sitio www.ccocanada.ca 


Aplicación a la vida 

Para entrar en esta vida maravillosa, debemos invitar personalmente a Jesucristo a habitar el centro de nuestras vidas. ¿Cómo está nuestra relación con Dios? Saber la respuesta a esta pregunta nos ayuda a ver lo que es posible y si de veras queremos acercarnos a Él.


EXPLORACIÓN

GUÍA DE ESTUDIO

Efesios 2:1–9


APERTURA

¿Alguna vez se te extravió un objeto de valor sentimental? ¿Cómo te sentías? ¿Puedes decir que el perderlo te hizo repensar su valor? Si encontraste el objeto, ¿cuál fue tu reacción?


TRASFONDO

El autor de esta lectura es Pablo, quien escribió justo después del ministerio de Jesús. Cuando era más joven, el autor se llamaba Saúl y era un oficial judío que perseguía a los cristianos. Mediante una visión milagrosa, se convierte al cristianismo y cambia su nombre a Pablo (Hechos 9:1-19). Después de su conversión, Pablo va a varias ciudades a lo largo del imperio romano, donde predica el Evangelio de Cristo. Posteriormente, Pablo escribe a esas comunidades que aceptaron la Buena Nueva.

La lectura de hoy viene de una carta de Pablo que les escribió a los cristianos de Éfeso, que está en la Turquía actual. En esta sección de la carta a los efesios, Pablo compara cómo era la vida antes y después de la conversión. Aunque Pablo escribe a destinatarios específicos que vivieron hace dos mil años, su mensaje es significativo para nosotros hoy día.


LECTURA 

Lean Efesios 2:1-9 juntos.


1. ¿Cómo describe Pablo nuestras vidas antes de conocer a Jesucristo?

Respuesta: Pablo dice que estábamos muertos en “nuestros delitos y pecados”, lo que quiere decir que estábamos espiritualmente muertos.


2. ¿Qué significa la expresión “el proceder de este mundo”? (Ef. 2:2)

Respuesta: Véase el segundo párrafo de la sección “¿Qué pasa con los efesios (y con nosotros)?”


3. ¿Cómo se manifiesta esa tendencia en el mundo o en nuestra universidad/comunidad?

Permita los comentarios.


4. Según el pasaje, ¿quién es “el príncipe del imperio del aire”? (Ef. 2:2)

Respuesta: “El príncipe del imperio del aire” es el diablo, Satanás.


5. ¿Cuáles son los resultados de sus maquinaciones?

Respuesta: El diablo obra en los hijos de la desobediencia.


6. ¿Podemos relacionar esto con lo que aprendemos en Génesis 3, en la primera sesión de este estudio bíblico?

Respuesta: Génesis nos dice que el diablo seguirá en guerra contra la raza humana.


7. ¿Por qué piensas que Pablo pinta un cuadro tan intenso de la vida sin Cristo?

Permita los comentarios. Pablo quiere que veamos a quienes seríamos sin Cristo para que podamos comprender mejor lo que significa estar en Cristo.


8. ¿Cuál es la diferencia entre la justicia y la misericordia?

Respuesta: La justicia es lo que se nos debía; la misericordia es la generosidad que excede los límites de la justicia.


9. Si Dios procediera únicamente según Su justicia, ¿qué es lo que nos mereceríamos?

Respuesta: Si Dios únicamente actuara según Su justicia, nos mereceríamos estar muertos y separados de Dios.


10. ¿En qué sentido excede Dios los confines de la justicia para mostrarnos Su misericordia?

Respuesta: Primero Dios nos da la misericordia para salvarnos de la muerte y guiarnos a la vida eterna. Además, nos levanta para reinar junto a Él: cuando alcancemos la salvación plena, seremos como Él.


11. Observen la función de la gracia en los versículos 5, 7 y 8: ¿qué sentido tiene la palabra en esta parte de la lectura?

Respuesta: La gracia es un favor que no podemos ganar con nuestros propios esfuerzos.


12. Esta lectura nos recuerda de la parábola del hijo pródigo. En la parábola, ¿qué hace el padre antes de que su hijo vuelva a casa? ¿Qué nos dice eso sobre la gracia de Dios?

Respuesta: El hijo vuelve, y el padre sale corriendo a recibirlo antes de que el joven se haya confesado siquiera. Este detalle nos dice que aún antes de nuestro arrepentimiento, la gracia de Dios nos abunda.


13. ¿Qué hace el hijo para que lo restauren a la familia?

Respuesta: El hijo sólo tiene que pedir perdón por lo que hizo, y no tiene ni siquiera que pagar el dinero que despilfarró, ni hacerse sirviente en la casa de su padre.


14. ¿Qué piensan que podría impedir que el hijo volviera a casa?

Respuesta: El miedo a su padre y a la comunidad serían obstáculos a su regreso.


15. ¿Por qué vuelve el hijo de todos modos?

Respuesta: Cree en la misericordia de su padre.


16. Se enseña el diagrama del libro La mejor relación (The Ultimate Relationship) y el misionero da la explicación. Luego en silencio cada quien considera las tres preguntas sobre su propia relación con Dios.

Respuesta: Permita que todos reflexionen en silencio.