Mission

El Centro - Capítulo 3 (Móvil)

PRESENTACIÓN

¿QUÉ NECESITAMOS SABER SOBRE ESTA LECTURA?

Lean Lucas 15:11–32


El panorama

Jesús revela su identidad como el Camino, la Verdad y la Vida. Él es uno con el Padre. Frente a estos hechos, el lector tiene que tomar una decisión sobre Jesús.


Lucas 15:11-32 es una lectura celebrada de la Biblia y la más famosa de las parábolas de Jesús. Muchos la conocen a grandes rasgos pero pocos entienden los detalles clave que la hacen tan destacada. Por su importancia, esta lectura ilumina puntos clave del mensaje de Jesús, para los que la leen por primera vez, o cristianos que vuelven a contemplarla una y otra vez.


El contexto

El contexto esencial de esta parábola empieza con los fariseos y escribas, quienes eran los líderes religiosos de la época de Jesús. Ellos le indagan a Jesús sobre su costumbre de acoger a pecadores y recaudadores de impuestos y partir pan con ellos.

Para los judíos en aquellos tiempos, la gente con la que uno comía tenía un significado social y religioso profundo. No querer comer con alguien equivalía a una crítica moral a la persona. En este contexto, los principales entre los religiosos cuestionan por qué Jesús come con pecadores, entendiendo que a un buen judío, jamás se le vería comer con gente de morales sospechosos.

En vez de contestar a las acusaciones de los fariseos y escribas directamente, Jesús les responde con tres cuentos que se llaman parábolas; la tercera de éstas en el Evangelio de San Lucas (15:11-32) se conoce como “El hijo pródigo”. Mantengamos presente el contexto de esta parábola durante el análisis.

El hijo menor (Lucas 15:11-16)

El cuento abre con un hijo que pide a su padre que le dé la parte de la hacienda que le corresponde. A primera vista esta petición parece inocente, pero en la época de Jesús pedir parte de la hacienda antes del fallecimiento del padre de la familia hubiera sido un insulto grave. En efecto, el hijo dice a su padre, “Ojalá estuvieras muerto”.

Lo sorprendente es que a pesar de la afrenta, el padre le da al hijo su parte de la hacienda. El hijo la toma y sale al extranjero donde pronto gasta todo en la mala vida (la promiscuidad y prostitución).

Ahora, sin un centavo y lejos de casa, él subsiste apacentando a puercos. Observemos un espiral decadente de pecado: el joven empieza como hijo y se reduce a la servidumbre. En el principio, se divertía con la emoción que la rebelión le daba, pero ahora tiene una vida de esclavitud virtual, y de la más pesada: apacienta puercos, animales repugnantes para el antiguo pueblo judío. Así llega al fondo de su miseria.


El arrepentimiento (Lucas 15:17-24)

El joven se arrepiente en tres fases:

1. Se da cuenta de su situación, “entrando en sí mismo” (Lucas 15: 17). El primer paso del arrepentimiento es que uno reconozca los errores y las consecuencias de sus acciones. El hijo ya no ignora sus errores y toma la responsabilidad de examinarse la vida.

2. Se da cuenta del lugar donde podría estar: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre!” (Lucas 15:17). El hijo compara su potencialidad con su realidad. No siente ni vindicativo, ni que le deban algo: sólo siente un anhelo inaplazable por algo mejor.

3. Se compromete de corazón a buscar el perdón: “y, levantándose, partió hacia su padre” (Lucas 15:20). No sólo piensa en el arrepentimiento, sino lo pone en práctica. Podemos comparar esta actitud con las de Judas y Pedro cuando traicionan a Jesús. Los dos tienen remordimientos, pero a diferencia de Judas, Pedro vuelve a Jesús y le pide perdón.

Tornemos ahora al padre, el protagonista verdadero del cuento:

1. El padre ve a su hijo aún cuando está lejos (15:20). Se implica que el padre se acostumbra a esperar a su hijo y que miraba al distante mucho buscándolo en el horizonte.

2. El padre corre a su hijo (15:20). ¿Cada cuándo ves correr a los señores grandes? En la época, tal acción hubiera sido más indigna aún para una persona de su edad.

3. El padre lo abraza (15:20). Hagamos de cuenta que el padre ama a su hijo antes de que el hijo se haya confesado siquiera. El padre se enfoca más en su hijo como persona que en el valor de sus acciones.

4. El padre lo festeja (15:22-24). El anillo, la vestimenta y el novillo cebado son señas de que el hijo ha vuelto a la familia. El padre exclama “porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida” (Lucas 15:24).


El hijo mayor (Lucas 15:25-32)

El cuento pasa ahora al personaje principal restante, el hijo mayor. Los detalles del contexto son esenciales, como vimos con el padre y el hijo menor. En esta escena la influencia del padre es decisiva.

Observemos las acciones del hijo mayor:

1. No quiere estar en la fiesta (Lucas 15:28) y resiente la capacidad de perdonar que su padre tiene.

2. Se queja de que se festeje a su hermano desobediente, pero que a él nunca se le ha compensado por su trabajo y fidelidad (Lucas 15:29-30). Notamos que el hijo mayor se concibe, como un sirviente y no como un hijo. Cae en un error no tan diferente al de su hermano menor: a pesar de haberse quedado en casa, el hijo mayor tampoco ha sido hijo auténtico de su padre.

3. No reconoce la reintegración de su hermano a la familia (Lucas 15:30). El hijo mayor habla con su padre, refiriéndose a “ese hijo tuyo” (Lucas 15:30).

Ahora veamos la reacción del padre:

1. Sale de la fiesta para buscar al hijo mayor, tal como se adelantó para recibir al hijo menor.

2. No manda a su hijo, sino razona con él.

3. Corrige la visión que el hijo mayor tiene respecto a su relación con él: no es sirviente, sino hijo. Le dice “hijo” y le asegura que “siempre estás conmigo” y que “todo lo mío es tuyo”. Para el padre, todo se trata de la relación familiar y no de trabajo y salario.


Aplicación a Jesús

Jesús revela el corazón del Padre: Él espera a que volvamos. Jesús no basa su amistad en nuestras acciones, y muestra que lo que más le interesa es tener una relación con nosotros.


Un cuento abierto

Parece que la parábola tiene un final abrupto. ¿Qué pasará? ¿Qué hará el hermano mayor? ¿La familia se reconciliará? Recordemos el contexto del relato para considerar estas dudas: ésta es una de las parábolas que Jesús cuenta a los fariseos que cuestionan su autoridad. Como líderes religiosos de los judíos, critican la tendencia de Jesús de contraer amistad con pecadores. Todo esto implica que los líderes que acusan a Jesús simbolizan a los personajes en el cuento: el hijo menor representa a los pecadores y recaudadores de impuestos, el mayor a los fariseos y escribas; y el padre es Dios, hablando ahora en Jesús.

Al contar esta parábola, Jesús pide a los oyentes que transformen su manera de ver a Dios y a sí mismo. Jesús pinta la imagen de Dios Padre como alguien que se ocupa más en amar y perdonar que en juzgar y castigar. Jesús llama a los fariseos y escribas a ver la conexión entre su actitud y la del hijo mayor, para que se den cuenta de sus propios errores. Jesús quiere también que vean a los recaudadores de impuestos y los pecadores como parte de su familia, como hermanos en necesidad de ayuda para volver a casa.

Jesús deja el final del cuento abierto para que los fariseos y escribas lo terminen. Jesús actúa como padre en la parábola que habla con su hijo mayor, quien se ha alejado de la fiesta. El verdadero final de la parábola está con los hermanos mayores: los fariseos y escribas.

Tal como impactó esta parábola a los primeros que lo escucharon, “El hijo pródigo” puede tomar vida para los que asisten a este estudio bíblico.

Primero tenemos que enfocarnos en el padre ¿Cómo es el carácter de Dios? ¿Cuál es su reacción al pecado, y su actitud hacia el perdón? Luego pensamos en los personajes de la parábola con quienes nos podemos identificar. Tal vez ahora te encuentres sumergido en una vida de pecado y necesitas volver a casa. Quizás algunos se ven como el hijo mayor, obediente a su padre, pero que se olvida de que es hijo y no invita a los demás a volver a la familia. Inclusive, a veces somos como el padre: en situaciones que piden que esperemos a que alguien vuelva.

Esta parábola es tan significativa que tenemos la flexibilidad de estudiarla en dos sesiones, si el tiempo no alcanza para hablar de todo en una.

Aplicación a la vida

Jesús quiere que volvamos a descubrir al Padre. Los personajes de la parábola también revelan que a pesar de dar una buena apariencia no podemos negar nuestra relación rota con Dios.


EXPLORACIÓN

GUÍA DE ESTUDIO

Lucas 15:11–32


APERTURA

¿Alguna vez has tenido que pedirle perdón a alguien? ¿Cómo te sentías antes de pedírselo? ¿Cómo te sentías después?


EL TRASFONDO

Durante el ministerio de Jesús, había muchos grupos de rabinos y estudiosos entre los judíos, uno de los cuales eran los fariseos. Al iniciar la lectura de hoy, estos líderes religiosos preguntan a Jesús por qué Él se junta con pecadores. Como respuesta, Jesús cuenta tres parábolas, que son relatos con moralejas. En esta sesión vamos a leer la tercera, que se llama “El hijo pródigo”, aunque podríamos darle un título más acertado como “El padre generoso”.


LECTURA

Lean Lucas 15:11-32 juntos.


1. ¿Qué le pide el hijo al padre?

Respuesta: Le pide a su padre la parte de la hacienda que le corresponde antes de que el padre haya fallecido. Esta petición implica el deseo de que el padre esté muerto.


2. ¿Qué crees que pasa en la vida del hijo?

Respuesta: El hijo decide llevar la vida según sus pasiones.


3. Si fueras el padre, ¿cómo te sentirías?

Respuesta: Un padre podría sentirse traicionado, lastimado, insultado y resentido.


4. El padre no tiene que dar parte de la hacienda a su hijo, ¿por qué crees que lo hace?

Respuesta: El padre no obliga al hijo a mantener una relación con él; quiere que el amor se escoja libremente.


5. Lean Lucas 15:13-16 e inventen un título conciso para la escena.

Permita los comentarios. Ejemplos: “El fondo de la miseria”, “Pecados y puercos”, etc.


6. ¿Qué creen que piensa el hijo antes de que vuelva a su padre?

Respuesta: Véase la sección “el arrepentimiento”.


7. A un nivel interior, ¿Cuáles son obstáculos que impiden nuestro arrepentimiento y regreso a Dios?

Permita los comentarios.

 

8. El punto culminante en muchos cuentos clásicos es cuando el héroe salva a los demás. ¿Quién es el héroe de esta parábola? Enumeren todo lo que hace el padre cuando llega su hijo.

Respuesta: Véase la sección “el arrepentimiento”.


9. ¿Cómo podemos calificar las acciones del padre?

Respuesta: Tiene una reacción algo absurda. Parece no pensar en lo que hizo su hijo y le muestra lo profundo de su amor cuando ni siquiera el hijo se había confesado.


10. ¿Cómo reacciona el hijo mayor con respecto a su hermano a la hora que él vuelve?

Respuesta: Se enoja y no va a la fiesta.


11. ¿Creen que el hijo mayor está justificado en sus pensamientos?

Permita los comentarios. Quizás la situación parece un poco injusta, pero recordemos que los dos jóvenes no son los socios del padre, sino sus hijos. La restauración de la relación familiar es más importante que el error cometido.


12. ¿Cómo son diferentes los hermanos?

Respuesta: La diferencia principal entre los dos se encuentra en sus acciones: uno se rebela y el otro obedece, por lo menos durante un tiempo.


13. ¿Qué tienen los hermanos en común?

Respuesta: Son similares porque en sus peores momentos no se consideraban los hijos del padre.


14. La parábola termina y no sabemos qué pasará con el hijo mayor. ¿Por qué creen que tiene un final abrupto?

Respuesta: Volvamos a la razón por la que Jesús contó la parábola. Véase los primeros dos párrafos de la sección “Un cuento abierto”.


15. ¿Con quién te identificas más en la parábola?

Permita los comentarios.


16. ¿Qué dice esta identificación sobre nuestra relación con Dios?

Permita los comentarios.


17. El padre reparte la hacienda a su hijo a pesar de no estar bajo ninguna obligación. Si el padre en la parábola es como Dios Padre, ¿qué nos dice eso sobre su carácter?

Respuesta: En vez de obligar a su hijo a mantener una relación con él, el amor abundante del padre le permite dejar que su hijo escoja el camino que quiera. Como un buen caballero, Dios nos invita y no nos obliga a tener una relación con Él.


18. Con respecto al arrepentimiento, ¿qué nos enseñan los pensamientos del “Hijo pródigo?

Respuesta: Véase la sección “el arrepentimiento”.